Las danzas de maíz y cielo

Poema de Jorge Sergio Hernández Medrano para RUTA DE LA POESÍA Y NATURA

Yo qué sabría de esas últimas promesas de los dioses,

yo qué sería entre las palabras que se dijeron para perdurar los vientos de las aves y los aires de los árboles sacrosantos.

Vuelven a recorrer dentro de los dedos, todos los ríos, los oros del jaguar que visita las almas puras.

Y danzando cada trozo de tierra, espera esta ser devuelta a los infinitos ojos de las abuelas conscientes, de los abuelos con aroma a fragancias herbales que pronto curan todo mal.

¿A quiénes temerás oh pulcritud transparente?

Yo creo que no a las furias,

yo creo que no a la luna-noche.

Yo qué sabría de esas últimas promesas de los dioses…

Sería el cacao entre las geometrías gramaticales, un vuelco a los espíritus que silenciarán la tristeza por siempre.

Para ser triste se necesitan horizontes grises, con suelos profanados, con promesas de construcción colonial quizá. Pero las palabras que se dijeron para perdurar los vientos de las aves y los aires de los árboles sacrosantos, permaneAyiterán en las puertas de aquellos telares que te sustentan antes de emprender los andares por el Xibalbá.

Parecen ser infiernos esos desprendidos ojos que se han hecho a variopinta,

pero cada hombre,

cada mujer,

le debe bendición y su vida

a la arcilla, al barro, al lodo, al sudor de cada dios que prometió permanecer en esas tierras por siempre.

Yo qué sabría de esas últimas promesas de los dioses,

yo qué sería entre las palabras que se dijeron para perdurar los vientos de las aves y los aires de los árboles sacrosantos…”