Lluvias en el sol verde palencano

Poema de JUAN MORALES FIMBRES

Remontándose a la poesía sublime ¡La flor dorada en escultóricas alegorías de loas u odas mágicas! Rebosante expiación en un plácido bucolismo de antaño y, la húmeda atmósfera del poema, en la bella cosmogonía palencana; perfumes y fragancias por doquier en los caminos del hombre maya.

Visita inesperada del fantasma blanco de los mares.

Historias vehementes en las regiones del nuevo mundo ¡Oh, asombro y esplendor de una civilización americana!

La pluma se inquieta; funciona y divaga con el dulce deleite del silencio. Fresca madrugada palencana, sin prisa alguna…

Y de súbito, saraguatos a la vista, en el silencio de mis poemas y bellamente ahogados en los aullidos del amor. Hermosa expectación mística en la magistral ¡flor dorada! Benditos legos y poetas alucinados.

Y de regreso a tierra firme,

la nave cuántica con la inteligencia artificial; ancla para siempre una bella generación del canto divino.

¡Ah, risas y alegrías, tristezas y llantos! Realismo y poesía en la magia de cada flor dorada, bella armonía y simbiosis entre la tierra y el mar y llegando de nuevo al punto espacial; la ternura, el cariño, el abrazo y el amor total aquí, a flor de piel.

El perfume eterno de la flor de los mil pétalos, símbolo y emblema del más bello silencio, camino de la comunicación amorosa y la más bella transmisión de lo sagrado.

Y navegando en bellas alegorías palencanas ¡ah, singular y bella flor dorada!